Coreópolis: cuerpos, movimientos, apariciones

Resumen

Este texto, haciéndole mérito a su nombre de ciudad, tiene muchas puertas de entrada: algunas más anchas, otras más furtivas, otras perfectamente disimuladas entre las murallas. Podemos entrar mediante pequeños relatos, mediante un orden de razones, mediante las intuiciones que le han dado origen. Pero no hay nada mejor para un momento inaugural como éste que abrir una puerta nueva que conmemore el momento en que el espacio de la ciudad empieza a ganarse.
Entraremos pensando las economías del espacio-tiempo a partir de una cita de Hannah Arendt. Esta cita habla de ganar y perder, posiciones elementales en las relaciones del ser humano respecto a sus bienes. El tiempo y el espacio son tratados aquí, entonces, como bienes, lo que no puede causar más que una fingida sorpresa; estamos acostumbrados a tratarlos así desde el lenguaje cotidiano. Lo curioso del fragmento no está allí, sino en los usos posibles de ―ganar‖ y ―perder‖ que presenta. Ganar tiempo puede ser liberar un tiempo que iba a estar destinado a una tarea, o bien, suprimir dentro de esta misma tarea algunos espacios que incomodaban a su plena realización. Perder espacio, por otro lado, puede ser descuidar un sitio, sin habitarlo ni recorrerlo, dejándolo pasar, o bien, ver de a poco medrado nuestro campo de movimiento o disminuida nuestra propiedad privada.

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